“Con un girasol en la bolsa”, la columna de Gerardo Mosqueda. 6 de marzo de 2022

“Con un girasol en la bolsa”, la columna de Gerardo Mosqueda. 6 de marzo de 2022

6 marzo, 2022 Desactivado Por Opinión Bajío

En el siglo de la comunicación, cuando es posible en tiempo real conocer los acontecimientos que ocupan la atención del mundo, cuando la narración de los acontecimientos está en redes sociales escrita por los propios autores de la realidad, cuando se han roto todas las fronteras, hasta las del idioma para poder comunicar con respeto, con solidaridad, con autenticidad y al instante tener la retroalimentación de quien creías era un desconocido para ti…

Cuando hemos aprendido que primero es el espacio, que nos ocupamos de él y caemos en cuanta que lo compartimos, que no tengo derechos absolutos porque la premisa de la convivencia es respetar el espacio del que está junto a mí, inclusive en los “espacios virtuales”.

Tiene que venir el “poderoso” prototipo de la autocracia, con la visión del poder como dominación sobre la vida y el espacio de los demás, por imposición, por capricho, porque tienen objetivos más importantes que la vida del ser humano… invadir una nación que ya décadas atrás fue, por imposición parte del bloque soviético y pretender demostrar quién es el que puede cambiar el rumbo de la vida de millones de personas porque su visión es superior… sólo eso!

Para hablar de los autócratas hay ciertos grados de dificultad en saber que los define mejor; si su insolente presencia, la soberbia, la ignorancia o el daño de su presencia en las personas que creen en la libertad, en el bien general, que creen en la persona como el centro de la gestión humana. Eso sí que es un grado de dificultad insuperable porque nada puede estar por encima de su existencia…

Pero le hacen daño a la humanidad en mayor escala cuanto más poder ostentan.

No les importa si su trascendencia tiene que ver con más personas que pierden su vida cumpliendo órdenes de un desquiciado que es insensible a los efectos de sus ambiciones.

En la cultura de los Ucranianos adoptaron la flor de girasol como un símbolo nacional, aunque no es una flor originaria de Este de Europa sino de América del Norte pero no importa; hoy es parte de los símbolos de un país con sensibilidad, que después de liberarse del bloque soviético también recuperó espacios de sensibilidad muy propios..

He visto imágenes de jóvenes mujeres militares que llevan en su pelo una flor de girasol… por si hay un lugar donde tiene q”Con un girsaolue dejar la vida por su patria, ahí florezca un girasol; símbolo de vigor, de resplandor, de vida.

Los ciudadanos de Ucrania están exponiendo su vida ante la amenaza de un drogado de poder que amenaza a las naciones con “demostrar” su capacidad de destrucción.

Cuanto más tardaremos en entender que el desinterés por los asuntos públicos de nuestros países es la principal fuente de fuerza de un autócrata, cuánto tiempo más en entender que no es verdad que hay que evitar las discusiones sobre política y religión porque necesitamos enfrentar nuestras realidades con elementos de razón que nos conduzcan a espacios de armonía y respeto de la libertad de los demás.

Sin perder de vista nuestro país, cuanto más tardará la oposición política para entender la urgente necesidad de un contrapeso que limite la ansiedad de dominación del autócrata al mismo tiempo que proponga acciones que construyan los espacios de desarrollo de las personas.

Hoy los ciudadanos de Ucrania viven con miedo y con valentía una confrontación irracional que puede crecer y multiplicarse a otras naciones no solo por estar cercanas a la zona de conflicto.

Sembremos valor y respeto por la libertad de los seres humanos.

José Gerardo Mosqueda Martínez, Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato