Aficionados de la trinca se olvidan del COVID; se registran aglomeraciones para conseguir boletos para la final

Aficionados de la trinca se olvidan del COVID; se registran aglomeraciones para conseguir boletos para la final

5 mayo, 2021 Desactivado Por Opinión Bajío

Irapuato, Gto. (Opinión Bajío).- El COVID-19 se olvidó; entre el cansancio, el alcohol y las mentadas de madre, aficionados a la trinca hicieron largas filas para conseguir el boleto para presenciar el juego de la final de ida entre el Irapuato y el Cruz Azul Hidalgo.

Dicha final, en el partido de ida, se jugará en el Estadio “Sergio León Chávez”, estadio que tras la pandemia se quedó solo, a pesar que la porra de los hijos de la mermelada siguieron constantes.

El sol calaba fuerte, pero la sombra del inmueble redujo el cansancio; entre la fila, un hombre carga la bolsa de hielos y una botella de whisky en una mano y con la otra un vaso desechable con el que refresca su “sed”. Adelante de él, dos mujeres esperan comprar los boletos, sus hijos estaban al lado de la fila, esperaban fuera de la fila, ellas también buscaban un boleto.

En esa fila se olvidó la sana distancia; todos se apilaron, no importó el posible contagio de COVID-19, sus cuerpos se juntaron uno a uno, no querían dejar la fila. La mayoría usaban cubrebocas, pero la distancia entre persona a persona era nula: el objetivo era llegar a la ventanilla y conseguir sus boletos.

Algunas familias comenzaron a llegar desde el domingo, dormitaron sobre el techo del estadio Sergio León Chávez; se alternaron para aguantar hasta este miércoles, todo por un boleto.

Un hombre aseguró que “si valía mucho la pena” las largas filas y los días y las horas que pasaron en el lugar, “con Dios y con la trinca”; así lo demostraron.

Sin embargo, entre el cansancio, los enojos entre la afición no se hicieron esperar; alegaron que la gente se estaba metiendo a la multi fila.

“Dos días, dos días haciendo fila”, decía un hombre de más de 65 años y le exigía a los policías que no dejaran pasar a más personas a las filas, aunque eran ellos -los propios aficionados- quienes los dejaban entrar a la fila.

Un vendedor de garbanzo se lió a palabras con el hombre que tomaba whisky para aguantar las horas. Es tal su afición por la trinca, que incluso dejó de vender garbanzos para poder hacer fila y presenciar la final de ida.

Para muchos, era preferible hacer fila por por días u horas para conseguir los boletos, porque se conoció que los revendedores triplicaron los precios.

éste miércoles, elementos de la Secretaría de seguridad Ciudadana colocaron vallas metálicas para evitar que la gente se metiera a la fila; así, se logró mantener el control.

Entre las filas había hombres, mujeres y niños todos aficionados del equipo de fútbol de Irapuato.

Los policías municipales parecían insuficientes, las mentadas de madre contra los policías de algunos no se hicieron esperar “poli la porra te saluda…” seguido de una rechifla.

El enojo de los aficionados era porque algunas personas estaban dejando entrar a la fila a algunos amigos o familiares y exigían a los policías que ya no dejaran que se metieran en la fila, pero eran los mismos aficionados quienes dejaban entrar a las personas.

Las porras no se hicieron esperar, “Irapuato, Irapuato ra, ra, ra”; esa es la verdadera afición, aseguraron los asistentes.