Columnas Expresión es

“Navidad a la distancia”, la columna de Ulises Centeno. 24 de diciembre de 2020

Expresión es…

“…sigue latiendo con fuerza y transmite amor, alegría, apoyo y generosidad hacia los demás.”

Caruli

Hace un año escribía: “en nosotros está vivir el Adviento, sí en espera, sí con alegría, sí con ilusión, sí con amor; comenzando con uno mismo.”, nunca imaginé que durante este 2020, el cuidado de uno mismo, era la mejor manera de cuidar de los demás y así expresar amor, ilusión, alegría y esperanza. 

Mientras colocaba el nacimiento en el colegio me preguntaba: ¿Qué es la Navidad para mí?, ¿Cómo imagino la Navidad más hermosa?, después de todo lo vivido en este año: ¿Cómo sería mi Navidad ideal?…  La Navidad no es solamente detenernos a mirar el pesebre del nacimiento, o contemplar las luces del árbol, la Navidad es día a día intentar vivir a ejemplo de Jesús.

Comienza cuando me analizo y me detengo a mirar qué voy a regalar en actitudes a la gente con quien convivo, con quien trabajo. Es reconocer cuáles son las necesidades reales de mis seres queridos y comprometerme a dedicarles tiempo, atención, disposición, comenzando con los más cercanos.

Creo que no puede venir a nacer un niño lleno de amor, si no he abierto mi corazón primero a ese amor en ese familiar o amigo distanciado, en esa persona cercana que está atravesando una dificultad y me es indiferente, es en esos momentos donde pues ser la diferencia y hacer vida la Navidad.

La experiencia de una Navidad, vivida desde la fe, nos permitirá quizá no celebrarla en las multitudes de otros años, a lo mejor es tiempo de centrarnos en la familia del día a día, hoy la distancia es sin duda, el mejor gesto que podemos regalar.

Y si este año pensamos que la pasaremos tristes, no lo olvides, acuérdate de Belén; un niño en un pesebre, lugar evidente de debilidad, impotencia y pobreza, junto a María y José, que en su peregrinar nunca perdieron la esperanza.

Hace tiempo leía un texto de una religiosa budista estadounidense Pema Chödrons: “Que todo se nos venga abajo es una prueba y también una especie de curación. Pensamos que la cuestión es pasar la prueba o superar el problema, pero en realidad las cosas no se resuelven. Las cosas se caen a pedazos y después éstos se vuelven a juntar. Simplemente sucede así. La curación proviene del hecho de dejar espacio para que todo esto ocurra: espacio para la pena, para el alivio, para la aflicción y para la alegría. Nunca sabemos si nos vamos a caer redondos o si vamos a poder aguantar derechos. Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura. Podemos emplear estas situaciones para despertar o para echarnos a dormir.”, y hoy creo que necesitamos ser conscientes de nuestra fragilidad y no echarnos a dormir, es tiempo de avanzar y maduramente aceptar que hoy toma mayor fuerza: la responsabilidad, congruencia, sentido común, amor propio y al prójimo y sobre todo, más allá de ideologías y politizar la pandemia. ¡usar cubre bocas y salir lo estrictamente necesario!, reconocer que la curación no es sólo asunto de vacunas, es renovar nuestros hábitos y muy es simple, no actuar como si no pasara nada. Sencillamente superar el problema y pasar la prueba.

Pidamos a María Nuestra Buena Madre, que contempló en primera persona el misterio de la Navidad, que la imitemos en su sencillez y disponibilidad, para que nazca en nosotros el fruto del Evangelio, su Hijo Jesús.

¡felices fiestas y bendecido y próspero 2021!

L.E. Carlos Ulises Centeno López