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“Los héroes de la salud nos necesitan”, la columna de Gabriel Espinoza. 11 de diciembre de 2020

La educación hoy
Gabriel Espinoza Muñoz

Los héroes nos necesitan

“No hay amor más grande que aquel que da la vida por los amigos”

Me encontré en las escaleras a un excelente amigo, doctor de la Secretaría de Salud, a quien le pregunté cómo andaba, su respuesta me estremeció:

“Estoy preocupado Gabriel, los casos de contagio se han ido en aumento de manera casi incontrolable, la gente no entiende, algo está fallando, veo personal médico con voluntad, pero cansados, enfermos y la pérdida de compañeros están mermando el ánimo del personal médico”.

Me despedí de él, seguí subiendo paso a paso la escalera hacia mi oficina, y en cada escalón pensaba lo que pasa por la cabeza de un médico, una enfermera, un brigadista, un administrativo del sector salud, ellos y sus familias no han parado desde que este virus llegó.

Llevamos más de 9 meses desde que tuvimos los primeros casos en nuestro país, recuerdo lo que veíamos que pasaba en otros países, nunca pensamos estar en esa situación y menos pensar que tal vez estaríamos en una situación más complicada.

En los momentos de crisis hay personas o grupos que se convierten en motores en las comunidades y hoy el personal médico nos ha dado muestras de valor, de valentía y de amor al prójimo.

Creo que ser médico, como lo es ser maestro, es decidir ser bueno por elección. Y hoy nuestra comunidad necesita referentes, necesita ejemplos de vida, necesitamos reconocer y revalorar esas vidas.

Dice una frase de la biblia que no hay amor más grande que el que da la vida por los amigos, y en este caso, nuestros médicos no solo dan la vida por los amigos, están literalmente dando la vida por personas desconocida para ellos.

Ellos no preguntan si el enfermo que llega se contagió por accidente, por descuido o por negligencia. Ellos lo reciben, los atienden y hacen hasta lo imposible por lograr que regrese a casa nuestro familiar, nuestro compañero de trabajo, nuestro amigo.

Pero querido lector, creo que poco, como sociedad, nos preguntamos qué hay en la vida del personal médico.

Si tiene hijos, esposa, esposo, si tiene padres, si los ve o no los ve, si los pone en riesgo por el contacto con enfermos. Esa parte de la historia poco se conoce, poco se comenta… poco se valora.

Me fui al diccionario y busqué la definición de HÉROE y dice así: “Persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor”.

Hoy el personal médico encaja perfectamente. Claro que hacen cosas extraordinarias, claro que se requiere mucho valor para luchar por salvar la vida de un desconocido, arriesgando aun la propia vida y la de su familia. Claro que ellos son nuestros héroes de carne y hueso.

Y hago una invitación a la conciencia, a la empatía, al respeto por su trabajo. Cuántos estamos atentos a ver qué pasa con 10 personas metidas en Big Brother, en Exatlón o en Iron Chef, pero no nos preocupa qué pasa detrás de las paredes de los hospitales.

Hoy deberíamos mínimo hacer una reverencia al ver pasar a un médico o una enfermera, junto a nosotros, darle el paso, saludarlo, agradecerle. Tal vez suene descabellado pero ¿por qué no al pasar por un hospital pitar nuestro claxon? para que ellos allá adentro, sepan que no están solos, que valoramos y agradecemos su esfuerzo, no lo sé, tal vez sea algo que les ayude en su ardua labor.

Hoy nuestros héroes necesitan nuestro apoyo, están cansados, están preocupados y están enfermando, la cantidad de casos que hoy tenemos hace que nuestro personal médico trabaje jornadas extenuantes, que ven poco a sus hijos, a sus padres, que no tienen descanso y viven un permanente riesgo de contagiarse y de eventualmente perder la vida, amén de la complicación que significa contar con los insumos necesarios para atender la infinidad de casos.

Hoy nos quejamos los que no podemos salir de casa a cualquier lado, el que no puedan entrar nuestros hijos a todos los lugares o simplemente nos enoja tener que usar el cubrebocas; poco pensamos que ellos, nuestros doctores, nuestros Héroes, qué darían por tener un momento para estar tranquilos, en su casa, con su familia, poder besar a sus hijos.

No sabemos cuándo termine esta pesadilla, pero me queda claro que algún día terminará, y entonces podremos ver en su justa dimensión el esfuerzo realizado por este extraordinario gremio que hoy se juega la vida por nosotros y por nuestra familia.

Seguramente el personal médico será objeto de reconocimientos, de nombres de calles o de monumentos, todos muy bien merecidos. Ojalá sea pronto, pero hoy ellos nos requieren haciendo equipo.

Un aplauso cuando los veamos, un monumento cuando esto acabe y un cubrebocas todos ya, esa es la mejor forma de honrar y respetar su esfuerzo.

Nos vemos en la próxima entrega.