Columnas La Educación hoy

El buen ejemplo de nuestros viejos, la columna de Gabriel Espinoza. 21 de junio de 2020

La educación hoy

Nuestros viejos

“Cuida por donde pisas, porque tu hijo seguirá tus pasos”

Dicen que este año el Día del Padre no se festejará por culpa del coronavirus, los demás años, porque se nos olvida festejarlo.

Esta semana me di cuenta de que la publicación de la columna coincidía con el festejo del Día del Padre, y es que esta fecha hay que buscarla en el calendario para ver “qué día toca”, tal vez por ello, hemos ido dejando de lado esta fecha.

No quiero hacer polémica de si es importante festejarlo, si se lo merece o no; más bien quiero asumirme como hijo, un hijo que ha tenido un padre, “mi jefe”, ahí, acompañándome y jugándosela conmigo, en las buenas y en las malas.

Efectivamente, poco hablamos de nuestro papá, es más común hablar de nuestra mamá, pues es una figura más cercana al hijo; sin embargo, conviene retomar ese rol y ver cómo su vida y su ejemplo nos marca para toda la vida. El padre es una figura menos visible, menos protagonista y tal vez por ello, a veces poco valorada.

Quienes poseemos la fortuna de tener a nuestro padre cerca, podemos valorar su rol y quienes ya no lo tienen; por cualquier circunstancia, valorar lo que hicieron.

Quisiera hacer algunas reflexiones sobre el rol del padre, que aplican para mi y pudieran aplicar para alguien más.

Nuestro papá siempre nos ve pequeños, para él siempre seremos su niño o su niña, por eso asume que debe estar junto a nosotros para ayudarnos, para aconsejarnos. A veces sabe cómo, a veces no, pero siempre lo intenta, el padre asume que se la debe jugar con su hijo, parece rudo; pero el día que su hijo sufre, se rompe en silencio, y se repara solo.

Nuestro papá mete el pecho a las balas por nosotros; el día que te expulsaron, ahí estuvo, el día que te accidentaste, ahí estuvo, el día que cometiste un error grave, ahí estuvo, el día que alguien quiso lastimarte, ahí estuvo; difícilmente te iba a decir por qué, pero si no lo hizo, fue por amor, hoy yo te lo digo.

Nuestro papá siempre intentó estar cerca, no siempre supo y eso lo frustraba, hoy que es viejo, es fácil cuestionarlo y decir que no sabe, pero él siempre lo intentó y lo hizo por amor, hoy él te necesita cerca, hoy él necesita de ti, tal vez nosotros si sepamos cómo hacerlo.

El papá, poco expresa, por eso fue acumulando llagas en silencio; él sabía que no podía faltar un plato de comida en la mesa, no sabía cómo, pero había que traer algo para alimentarse, para vestir, para estar bien. Se levantaba temprano y salía a trabajar, regresaba cansado, poco platicaba de su trabajo, de sus problemas, de sus ilusiones.

Nuestro padre, buscó conocernos, le apenaba preguntar, pues no podía mostrar debilidad, el hombre de antaño no se podía dar el lujo de no saber; pero la vida le dio la habilidad de conocer la vida misma, por eso como dice el dicho: “cuando nosotros íbamos por la leche él ya venía con el queso”.

Mi padre, como los padres de antes, buscó ser más padre que amigo, “amigo puede ser cualquiera, padre, solo hay uno” dice el dicho, y lo hacían valer, aquellos padres que tal vez les faltó escuela, pero les sobró sentido común y mucho corazón, nos llevaron por la vida y nos hicieron ser lo que somos.

Más los hombres, y también las mujeres, al paso de los años homenajeamos a nuestro padre reproduciendo conductas, hábitos, costumbres y gustos de él; y llegamos a tal grado que tenemos nuestras canciones que eran sus canciones. Sus canciones forman parte de nuestra música de guerra.

Después de estos pequeños apuntes, convendría, a manera de examen de conciencia, que los que hoy somos padres, nos preguntemos qué de sus enseñanzas aplicamos y cuáles no; los tiempos han cambiado pero la herencia transmitida a los hijos no, y cada uno debe hacer su mejor esfuerzo; pues al paso de los años, los apuntes hablarán de nosotros, y no de nuestros padres.  

Hoy nos toca festejar a nuestros viejos, ya llevamos 14 semanas sin verlos, y claro que se antoja ir, darles un abrazo, apapacharlos y recordarles cuánto los queremos; hoy no se puede, nos toca cuidarlos y la primera forma de quererlos, es evitarles riesgos.

Este será el primer Día del Padre que no nos juntemos en casa de “mi jefe”, como le digo de cariño a mi papá, no habrá comida, música y algo de tomar, sin embargo, si habrá la posibilidad de dar gracias porque lo seguimos teniendo, hoy a la distancia, pero ya nos desquitaremos.

Y bueno, los dejo porque voy a poner un corrido de esos que le gustan, y que hoy, son parte de mi música.

Nos vemos en la siguiente entrega.