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“Aprendiendo contra las cuerdas”, la columna de Gabriel Espinoza. 14 de junio de 2020

La educación hoy

Aprendiendo contra las cuerdas

“En medio de la dificultad yace la oportunidad“. Albert Einstein

Le voy a pedir que se ubique en la noche del 31 de diciembre de 2019, espera el año nuevo; típico, hace planes, revisa sus propósitos. También se hace tiempo para revisar los que prometió al inicio de 2019: “chin, algunos nos los cumplí”, diría usted, bueno, aclaro que yo tampoco cumplí todos.

Si a usted le hubieran dicho en diciembre que estaría leyendo esta columna después de 13 semanas de estar confinado en su casa, sin poder salir, porque allá afuera está un virus que lo puede matar, seguramente soltaría una carcajada que se escucharía en toda su cuadra y diría que eso solo pasa en las películas.

Y efectivamente, hoy llevamos 13 semanas de confinamiento en este 2020; y los voy contando como una forma de seguir dándonos cuenta, 2020 pasará a la historia como un año difícil, un año donde la humanidad sufrió y nos costó muchas vidas.

Ahora, si en diciembre te hubieran dicho que a estas alturas estarías manejando una serie de nuevas herramientas tecnológicas (plataformas, aplicaciones y dispositivos), que habría la oportunidad de trabajar más de la mano con los papás o que estarías un periodo de tiempo tan largo con tu familia tampoco lo creerías.

Dice Phil Collins que “hay que ver los dos lados de la historia” o como dice un buen amigo: podemos vivir con lo que tenemos o con lo que nos hace falta.

En ese sentido, sugiero que veamos cómo aprovechar esta situación que estamos viviendo. Veo hoy hay amigos que buscan oportunidades de seguirse preparando, buscan cursos en línea para desarrollar competencias que les servirán cuando regresemos al trabajo “normal”, hay quienes están aprovechando para desarrollar nuevos proyectos, o para leer un nuevo libro.

Hay quienes han optado por platicar más con sus hijos, acercarse más a su esposo o esposa, fortalecer los lazos en casa o con la familia a veces a distancia, otras, teniéndolos en casa.

Esta etapa nos ha servido a muchos para darnos cuenta de cosas que pasábamos por alto, darnos cuenta que hay personas que siempre han estado ahí, necesitando de nosotros, y que nosotros no nos deteníamos a ver; darnos cuenta que nuestros padres se hacen viejos, que necesitan de nosotros y tal vez no les hemos puesto la atención debida, o darnos cuenta que nuestros hijos ya crecieron, que tal vez pronto se irán y no nos dimos tiempo para disfrutarlos.   

Hoy estamos tal vez en la etapa más crítica de la pandemia en el estado; si bien hay fechas probables, nada hay definitivo y seguramente serán aún varias semanas las que permanezcamos confinados y es nuestra decisión el cómo enfrentamos lo que nos resta de resguardo; podemos buscar quién es culpable, quién tiene la razón o a quién debemos cuestionar por lo que está pasando, o podemos prepararnos para regresar a la normalidad mejores.

Este momento crítico nos tiene literalmente contra las cuerdas, como cuando el boxeador esta arrinconado, en la esquina del cuadrilátero, las cuerdas le lastiman la espalda, el oponente lo golpea una y otra vez, siente los golpes, siente el dolor, el dolor no lo deja pensar, sin embargo, llega un momento en que se da cuenta que tiene dos opciones: darse por vencido y caer en la lona del ring o desde su corazón sacar valor y fuerza para resistir.

Cuando planeamos lo hacemos con la esperanza de cumplir lo planeado, sin embargo, debemos tener presente que hay circunstancias que pueden afectar la planeación y hay que estar listos para adaptarnos sin perder de vista el objetivo final. 

En realidad, de 2020, solo vivimos fuera de casa dos meses y medio; llevamos tres meses en confinamiento; ya el 25% del año resguardados, por eso hacía la referencia a los propósitos de año nuevo, es importante recordar nuestras promesas para 2020 y revisar dónde hacer ajustes y dónde encontrar nuevas oportunidades.

A ciencia cierta no sabemos cuándo podamos regresar a nuestra vida cotidiana, y seguramente ese regreso lo será con una realidad completamente diferente. Es ahí donde está la oportunidad de encontrar nuevas opciones de crecimiento en esta etapa de confinamiento.

La pandemia nos afecta a todos, nos limita a todos, nos causa temor a todos, sin embargo de cómo la vivamos dependerá cuán preparados estemos para el regreso a la vida normal.

El día de mañana, querido lector, saldremos a las actividades normales y estaremos nuevamente buscando lograr nuestras metas, hoy debemos decidir bien, quedarnos en casa, no correr el riesgo de contagio y prepararnos para el regreso.

Quienes decidan continuar permaneciendo en casa; quienes se preparen para regresar a la normalidad, serán los que puedan aspirar a superar las dificultades que nos deje esta difícil etapa, claro, seguramente con nuevos paradigmas, con una nueva visión del mundo, con una mejor forma de ver la vida como comunidad.

Hasta la próxima entrega.