Un día del Maestro Diferente, la columna de Gabriel Espinoza. 15 de mayo de 2020

Un día del Maestro Diferente, la columna de Gabriel Espinoza. 15 de mayo de 2020

15 mayo, 2020 Desactivado Por Opinión Bajío

La educación hoy

Un día del maestro diferente

Hace días, el 30 de abril, con motivo del “Día del Niño” muchos nos atrevimos a subir fotos de nuestra infancia a las redes sociales; me parece que esta es una forma de rendir un homenaje al “Yo Niño”, ese ser que hace años fuimos y que al paso del tiempo nos permitió ser los adultos que somos hoy. Esa foto me la tomaron en el patio de la escuela, yo estaba en sexto y era la ceremonia de clausura, ese era mi último día como alumno de primaria.

Por un momento me puse a pensar: ¿Qué hay entre ese niño y este adulto que hoy escribe esta columna? Sin duda, un puente entre el niño que fui y el adulto que soy es la educación, y la educación se ve personificada en la figura del maestro.

Recuerdo además que por esos días un medio de comunicación me preguntaba qué soñaba con ser cuando era niño y si había logrado cumplir esos sueños. El maestro se constituye como un puente entre el niño que sueña y el adulto que se realiza.

En entregas anteriores hemos comentado sobre lo difícil que se ha tornado la labor docente y hoy no retomaré esas complicaciones; que son más, y más complejas.

Hoy estamos viviendo un día del maestro totalmente diferente, pues en medio del confinamiento por la pandemia del coronavirus, la educación no se ha frenado y eso ha sido en gran parte gracias al trabajo de los maestros. Sin embargo, no habrá festivales del día del maestro, no habrá reuniones de maestros para festejar, no habrá el abrazo de felicitación por parte de sus alumnos y alumnas; hoy será diferente.

Los maestros hoy se atrevieron y se introdujeron en nuevos mundos; ayer eran pocos los maestros que utilizaban plataformas digitales para interactuar con sus alumnos y hoy lo hacen, ayer pocos maestros utilizaban medios digitales para generar reuniones de trabajo, y hoy lo hacen, ayer los papás poco se involucraban en los procesos educativos de sus hijos y hoy, de la mano de los maestros, lo están haciendo en casa.

Sin duda, podemos cuestionar si los maestros estaban listos para estos nuevos retos; no, no lo estaban del todo, como no lo estábamos como sociedad, como familias o como sistema de salud.  Nadie veía el escenario que estamos viviendo, y es preciso reconocer que nuestros maestros no se han dado por vencidos.

Hoy un maestro trabaja desde casa, no por gusto, los alumnos están en casa y hasta allá hay que llegar para atenderlos. Sé que en casa los maestros no tienen horarios, sus jornadas son mayores, y los retos de la educación a distancia por supuesto que les inyecta una dosis especial de estrés. Hoy la planeación que había hecho para trabajar en el aula, de manera presencial, si bien ha servido como guía, ya no se puede operar como tal y hay que generar nuevas estrategias y apoyos diferentes.

Hoy además, el maestro es guía de los padres de familia; hoy el padre de familia se convierte en un actor clave del proceso educativo, pues en casa le toca acompañar a sus hijos en este proceso y quien debe acompañar no solo al alumno, sino también al papá, es el maestro.

Es por eso que este 15 de mayo vivimos un día del maestro diferente. La escuela, que es el espacio donde los niños y niñas van perfilando sus sueños, no se detuvo, solo se trasladó a los hogares; ahí los maestros siguen trabajando, de la mano de los papás para que los alumnos sigan creciendo.

Si bien la contingencia se puede ver como un problema mayúsculo, y lo es; soy un convencido de que en medio de lo complicado de la situación hay aspectos que nos pueden hacer crecer.  Qué tal pensar en que cuando regresemos a la normalidad tengamos papás más comprometidos con el proceso educativo, o que el uso de los dispositivos electrónicos de manera definitiva se incluyan como parte de las herramientas educativas, o aún más, que las medidas de higiene que hoy la contingencia nos obliga se queden como parte de los hábitos cotidianos de chicos y grandes.

Ese es el reto y está en gran parte, como una posibilidad, en manos de nuestros excelentes maestros.

Hoy los maestros están en casa, juegan varios roles de manera simultánea, maestro, psicólogo, ama de casa, enfermera, informática, etc., etc. Y podemos cuestionar lo que se está dejando de hacer o podemos valorar y reconocer lo que si se hace, aún en estas condiciones adversas de una pandemia que nos tomó por sorpresa.

Hoy quiero reconocer a esos maestros y maestras que todos los días se la juegan con nuestros hijos y con los padres de familia, esos que se atreven a innovar en su práctica docente, que se atreven a entablar diálogos constructivos de trabajo con los papás y los llevan de la mano en ese proceso de apoyo a sus hijos. Y también es oportuno reconocer a esos padres que hoy se atreven, por amor a sus hijos, a ser un poco más maestros.

Hoy más que nunca el maestro es un puente; un puente entre la escuela-edificio que hoy está sola y la escuela-hogar donde se vive actualmente el proceso educativo; un puente entre una realidad que nos angustia y la esperanza de ser mejores una vez que regrese la normalidad; ser un puente entre los sueños de nuestros niños y su realización futura.

Por su trabajo, por su profesionalismo, por su sentido de responsabilidad pero sobre todo por su amor a la educación, ¡Feliz día a todos nuestros maestros!

Nos vemos en la próxima entrega.