La opinión de Juan Miguel Alcántara Soria

La opinión de Juan Miguel Alcántara Soria

29 abril, 2020 Desactivado Por Opinión Bajío

MADUREZ SOCIAL EN TRAVESÍA CRÍTICA

                                    Juan Miguel Alcántara Soria

     El lunes el presidente López mostró molestia por acuerdo empresarios-Banco Interamericano de Desarrollo, de 12,000 millones de dólares, para 30,000 micro, pequeñas y medianas empresas, que no afecta a erario público, al contrario. El presidente no respaldará a las empresas. Exposición de potencialidades de sociedad civil frente a sociedad política le fastidia. La crisis nos hace redimensionar dato de la realidad que obviamos: interdependemos todos, para bien o para mal – para estar sanos o enfermos, tener que comer o no-. Nuestra existencia es coexistencia, nuestro vivir es convivir. Podemos tener mayor o menor autosuficiencia de recursos, pero nadie es absolutamente autosuficiente todo el tiempo. Mueren ricos y pobres, niños, jóvenes o adultos, en el norte o en el sur. Esta dato de la realidad se expresa en filosofía social como el principio de solidaridad -además de los de subsidiariedad y del bien común-. En un primer momento es principio del ser: todos vamos en el mismo barco, unos en primera y otros en segunda; unos como tripulación, conduciendo, y otros como pasajeros, transportados. En segundo momento. es principio del deber ser moral y jurídico: debemos convivir para el bien común, aspecto del bien particular que solo en común se desea y solo en común se alcanza; todos para uno, uno para todos. Este es el reto hoy; luego hay que explicar este dato que antes de objeto de reflexión es experiencia personal, mal dimensionada por buena parte de viajeros. No depende de nosotros depender o no, sino depender para llegar o no a buen puerto, a tiempo o no.

     Hoy el barco México tiene problema adicional: el capitán no quiere ver realidad de tormenta, y su tripulación no es capaz de hacerle ver gravedad; algunos viajeros le han propuesto cambiar plan de navegación y atender a sectores más afectados en travesía, para llegar todos juntos.  Pero el capitán dice que vamos bien, trae anteojos ideológicos que le impiden ver desastre inminente, y carga pesados resentimientos contra parte de viajeros a quienes diario confronta.

     Jueves pasado presidente envió a Diputados iniciativa anticonstitucional para reformar Art. 21 de Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que lo facultaría a modificar destino de recursos (boletos pagados) que aportamos contribuyentes –y que debieron aprobar diputados en presupuesto-, gastando nuestros impuestos en lo que él unilateralmente considere prioritario, sin tener que aprobar cambios nuestros diputados, anulándolos. No podemos permitirlo. Tufo dictatorial. Antes nos ha dicho que “salvavidas” para cuidar empleos y empresas no es su prioridad, y que sí lo es su refinería inviable financieramente, o aeropuerto inoperable, o tren postergable.

     En tanto podamos ejercer voto para cambiar tripulación debemos procurarnos madurez social: saber dar y saber recibir, dominando el egoísmo (al no dar a los demás ayuda) y orgullo (negarse a recibir ayuda necesaria). Hay exigencias que moral social nos plantea todo el trayecto: respeto, veracidad, gratitud, cortesía, así como virtudes que favorecen el bien de la comunidad: solidaridad y cooperación. El diálogo y la discusión sincera sobre la base de un consenso moral y jurídico fundamental son elemento esencial de una sociedad democrática. Mantener una cultura de civilidad e impedir actitudes anárquicas es responsable. Se equivoca el presidente al decir que gobernar es fácil. No es así: “la política no es una aventura, sino una ciencia difícil, una moral rígida, una ardua misión”.