Pese a la contingencia, Don Ascención sigue en la búsqueda de ganarse el pan de cada día…

Pese a la contingencia, Don Ascención sigue en la búsqueda de ganarse el pan de cada día…

23 abril, 2020 Desactivado Por Opinión Bajío

Texto y fotos:Alejandro Vizcaíno.
Salamanca, Gto. En el transcurrir de los días atípicos provocados por la pandemia del coronavirus, entre el clima de incertidumbre, el bullicio que prevalece en las calles aledañas al mercado Tomasa Estévez, ahí, sentado en una banqueta, se encuentra J. Ascencion Valtierra Ortiz, un hombre que se acerca a los 80 años de edad, a sus pies tiene un pequeño mantel con unas figuras de flores e insectos que elabora con sus manos.

J. Ascencion es originario del municipio de Irapuato, durante su juventud perteneció a la Secretaría de la Defensa Nacional, en el destacamento de la XVI Zona Militar, pero solicitó su baja voluntaria antes de cumplir los años de servicio y la edad para poder jubilarse, en su vida no solo quedó trunca su trayectoria en la milicia, también su matrimonio se desvaneció, formó una familia con 4 hijos, 2 hombres y 2 mujeres, con quienes no tiene ningún tipo de relación.

Al quedarse en soledad y sin fuerzas para poder trabajar, Ascencion buscó la manera de ganarse la vida y aprendió a elaborar figuras con un material conocido como “Chenile” o “Limpiapipas”, con sus manos hace flores, arañas, alacranes, su jornada empieza a las 9 de la mañana termina a las 8 de la noche, en algunas ocasiones pernocta en la Zona Militar y otras veces duerme en algún hotel.

“No traía ningún peso en la bolsa y tenía mucha hambre, tenía que sacar para vivir, le dije un amigo que me enseñara hacer las figuras y no quiso, sin saber hice unas flores que me quedaron todas chuecas, pero Dios es muy grande y llegó una señora a comprarme una flor, me pagó con un billete de 50 pesos y no quiso que le diera el cambio, ese día lloré de emoción porque tuve para comer algo”…

Las lágrimas humedecen los ojos de Ascencion cuando vienen a su mente enfermedades y dificultades que ha enfrentado en el ocaso de su existencia.

“Sinceramente a veces siento ganas de morirme, una vez estuve en el hospital y tenía que arrastrarme para ir al baño, es difícil estar solo y enfermo, es triste comer sin nadie que te acompañe, pero así son las cosas y solo Dios sabe porque”…