El paro de Mujeres, tema que analiza Gerardo Mosqueda en su columna Prospectiva. 9 de Marzo de 2020

El paro de Mujeres, tema que analiza Gerardo Mosqueda en su columna Prospectiva. 9 de Marzo de 2020

9 marzo, 2020 Desactivado Por Opinión Bajío

“89” de marzo.

Si será un día largo, para tener mucho que reflexionar, para tener mucho que conversar, quizá para dejar un primer índice de los nuevos temas que estarán en las conversaciones de las personas interesadas en puntos de acuerdo que tienen que ver con la marcha y el paro.

¿Cuantas maternidades y cuantas paternidades tienen los eventos que se están convocando?

Hoy menos que nunca es importante de quien es la autoría, por más que las brujas del mar o las feministas militantes, las defensoras de la vida como el primero de los derechos humanos, las estudiosas de los temas o quienes están desarrollando competencias socioemocionales, reclamen la autoría…

Todos estamos de acuerdo en el “ ya basta “ que se expresará en estos días, las muertes de mujeres mayores de edad o niñas lastima a toda la sociedad, agrede a todos, pone en crisis las instituciones de justicia y especialmente a las autoridades responsables de ejercer el monopolio de la fuerza de orden,

Precisamente para proteger a todas las personas que convivimos en el país.

Pretender representar a todas las mujeres, que dejen de ser únicas, para ser iguales pero todas… son pretensiones que están asociadas a las luchas de igualdad, especialmente si partimos del reconocimiento de la dignidad de ser persona que tiene todos los seres humanos por el solo hecho de ser humano.

El tema que ha puesto las condiciones de llegar a un término definitivo es la violencia contra las mujeres, en efecto veremos un antes y un después de las expresiones de este 8 y 9 de marzo, de cada 100 crímenes dolosos en nuestro país 88 son contra hombres y 12 contra mujeres. Pero no queremos que maten a ninguna, a ninguno. El tema es que no se puede estar contra un concepto, es decir, protestar contra un concepto no cambiará la realidad violenta que vivimos en nuestro país.

El orden constitucional, de donde proviene el estado de derecho, solo es posible en la observancia de la ley, no se puede estar por encima de las instituciones constitucionales y al mismo tiempo demandar seguridad y protección para todas las mujeres y creer que no hay responsables obligados a dar razón de las circunstancias que vivimos en el país.

Funcionarias del gobierno federal se han apresurado a decir que las manifestaciones no son contra el presidente, mientras que otras mujeres están con la convicción de que si es contra el presidente, como afirma la investigadora Shannon O Neil: “AMLO no puede dar el cambio que los mexicanos quieren “.

Será la mayor protesta de que se tenga memoria en nuestro país, pero las agendas ciudadanas tendrán sentido cuando empecemos a ver los cambios en las estructuras jurídicas del país, en las nuevas leyes y en las nuevas actitudes del poder judicial y las fiscalías, las policías preventivas e investigadoras y la formación en todos los niveles escolares para modificar nuestras expectativas, nuestras actitudes y nuestra cultura del respeto al ciudadano, es decir, nuestra cultura cívica y moral.

Queremos un país donde todos los ciudadanos puedan caminar por las calles, sin miedo, sin riesgos, pero también en sus hogares, en los centros de trabajo, en las escuelas, en los lugares de esparcimiento… donde se pueda vivir sin riesgo de perder la vida a ninguna edad porque el primero de los derechos es el derecho a vivir desde el momento de la concepción.

La polémica en la interpretación de la lucha contra la violencia requiere identificar a los que están promoviendo un movimiento dialéctico que usa de los escenarios de violencia contra la sociedad para hacer una lucha de contrarios entre los sexos. ¿Será profético el pensamiento de Eulalio Ferrer?

“Transitamos de la lucha de clases a la lucha de frases”.

El día D será el 10 M. ¿habremos logrado cambiar de ruta la vida cotidiana del país?

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato