La Voz del Pastor. Mensaje del Obispo de Irapuato Enrique Díaz Díaz. 01 de marzo de 2020

La Voz del Pastor. Mensaje del Obispo de Irapuato Enrique Díaz Díaz. 01 de marzo de 2020

1 marzo, 2020 Desactivado Por Opinión Bajío

¡Sobreabunda la gracia, aunque abunde el pecado!

I Domingo de Cuaresma (1 de marzo de 2020)

Mons. Enrique Díaz Díaz, Obispo de Irapuato

La turba de chiquillos alegremente se desperdigó por las orillas del bello lago. Primero, extasiados contemplaban los multicolores pececillos que abundaban por sus aguas. Pronto les brotó el espíritu cazador e improvisaron redes con vasos de plástico, botellas, y bolsas de hule. Los pececillos se les escapaban de las manos, pero con paciencia y astucia después de un rato ya tenían en botellas llenas de agua el botín de sus hazañas. “Vamos a llevarlos y los ponemos en una fuente en la casa” Decía uno. “Pero tenemos que tener cuidado porque si se les acaba el agua se mueren”, respondía el otro. “¿Por qué no vivirán en el aire si también respiran?” “Es como nosotros que si queremos meternos al agua nos ahogamos, por eso nos lo prohíben nuestros papás” “El pez no puede respirar en el aire y el niño no puede respirar en el agua, cada quien tiene lo suyo”. Esas eran las conversaciones deshilachadas, pero con mucha razón de aquellos niños. Tampoco un hombre puede vivir fuera de Dios.

Nos ha contado el Génesis que Dios ha hecho todas las cosas para gozo del hombre, que puede disfrutar de todas… menos de un árbol. El hombre se fija más en lo que no puede que en lo que puede. No se conforma con ser creatura, pretende ser Dios. Las palabras de la serpiente llevan todo el veneno de la tentación y tratan de confundir: “Les ha prohibido comer de todos los árboles”. No les dice la grandeza de la vida que les ha dado, no les descubre el gran don de cuidar la misma creación del Señor… Siembra en su corazón la ambición. Salirse de su ser de hombre y buscar más allá.

Si leemos atentamente el Génesis descubrimos que el primer mandamiento es el gozo. El hombre ha sido puesto en el jardín para gozar y ser feliz. Pero el hombre quiere más, ambiciona ir más allá y salirse por sus propios caminos y, como el pez cuando sale del agua, cuando el hombre sale de su elemento, pierde su sentido y se descubre desnudo, vacío y sin valor. La tentación del Génesis es paradigma de toda tentación.

Cuaresma, camino hacia la libertad

El límite impuesto por Dios es en vista de una plenitud. El diablo invita a violar esas fronteras. La ambición de todos los reinos que le propone a Jesús, la riqueza que aprisiona y sofoca al hombre de nuestros días, no dan libertad, sino que amarran el corazón y lo hacen esclavo. Por dinero y poder se mata y se miente, se reniega de los propios hermanos, se desconoce la dignidad de la persona. Así, el dinero no se posee, sino que se adueña del corazón. La violencia desatada en nuestros días tiene sus raíces en esta misma tentación de ambición de dinero y de poder. Es el pecado original repetido hasta la saciedad. aunque al final nos descubramos desnudos y sin valor.

No debemos descuidarnos. Todos sujetos a la tentación. El demonio se hace presente donde parecería que todo está bien. La única forma de vencerlo es como nos lo enseña Cristo hoy en el Evangelio: reconocerse amado por Dios y escuchar su Palabra.

Podemos este día contemplar a Jesús tentado, probado, carente de ventajas, pero con una seguridad grande en el amor de Dios su Padre. Sigamos su ejemplo de radicalidad y prontitud. No hay en Él -como a veces lo hay en nosotros- ni ambigüedades ni complacencias. Encuentra en la Palabra de Dios respuesta fiel y sincera, no la acomoda a los propios intereses como lo propone el demonio. Aprendamos de Jesús que es más importante seguir los caminos de Dios, que la tentación de hacer nuestros propios caminos. Los caminos de Dios no llevan al fracaso, sino al triunfo, a la realización y a la verdadera felicidad. Hablando de demonios es mucho más importante y poderoso el amor de Dios.

Es el primer domingo de Cuaresma y se nos invita a descubrir la verdadera dignidad y vocación del hombre. Examinémonos: ¿Cuáles son las principales tentaciones en las que estoy cayendo? ¿Cómo las estoy afrontando? ¿Es Jesús mi guía, mi fortaleza y mi modelo para salir adelante? ¿Qué intereses están ocupando mi corazón: la injusticia, el placer, el egoísmo o la mentira?

Hoy necesitamos recordar que en Dios y en su amor se encuentra el verdadero sentido de toda persona.