La Voz del Pastor, mensaje del Obispo de Irapuato. 2 de febrero de 2020

La Voz del Pastor, mensaje del Obispo de Irapuato. 2 de febrero de 2020

2 febrero, 2020 Desactivado Por Redacción

Jesús, luz que alumbra a todos los pueblos

Fiesta de la Presentación del Señor (2 de febrero de 2020)

Mons. Enrique Díaz Díaz, Obispo de Irapuato

¿Qué te gustaría hacer antes de morir? ¿Cuál sería tu sueño, que una vez realizado, podrías decir: “ahora sí, ya me voy en paz”? Sorprenden las palabras de Simeón porque revelan una paz y una armonía interior plena. Y tiene razón porque la esperanza largamente alimentada por todo un pueblo, el sueño que los ha sostenido por los siglos, la promesa que mantuvo encendidos sus anhelos, ahora está frente a él y lo considera como plenitud de su propia vida. No necesita más, ha visto al Salvador, se siente realizado y puede morir en paz.

Las esperanzas de este hombre que ha vivido en justicia y rectitud, que es temeroso de Dios y aguarda el consuelo de Israel, se encarnan en el pequeño que presentan José y María. Este encuentro, aunque es un regalo, implica un esfuerzo y una aceptación.  Interiormente ha vivido cerca del templo, en constante encuentro con Dios y en espera de la consolación. Vive orientado hacia lo que redime, hacia Quien ha de venir. Por eso su corazón se alegra al tomar en sus brazos a aquel Niño y bendice a Dios diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo”. Su corazón rebosa de alegría y en sus bendiciones nos enseña toda la verdad de Quien sostiene en sus brazos.

Su grito de alegría descubre a Jesús Niño como Salvador, como el “bien de todos los pueblos” y la “luz de todas las naciones”. Es una nueva manifestación de Jesús como un amor y una luz capaz de atraer a los lejanos, como una llamada audible y amiga que convoca, moviliza y vincula más allá de las barreras levantadas por los hombres. Como un don universal no sujeto a los particularismos de los pueblos, de las culturas o de las religiones. Qué equivocados estamos nosotros cuando nos apropiamos de ese Jesús y lo enfrentamos a los pueblos. Qué miope nuestra mirada cuando solamente buscamos nuestros intereses y nuestros caprichos. Si pusiéramos toda nuestra vida, nuestra historia y nuestra economía, delante de esta luz que es Jesús, caerían esas torpes manipulaciones que protegen sólo a unos cuantos y a los demás los dejan sumidos en las sombras. Cristo es la luz que se anticipa y surge entre nosotros, que lo toca todo, a todos los hombres y todo el hombre. Seguir su resplandor implica y exige una promoción integral de cada ser humano. Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional. Una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de iluminar el mundo y a toda la humanidad.

La profecía de la espada

Simeón, con el Niño Jesús en brazos, tras haber alabado a Dios, se dirige con una palabra profética a María, y en Ella a todos los discípulos, en la que une a este resplandor de la luz una especie de profecía de la cruz. Primeramente, le descubre la contradicción que provocará este Niño, pues mientras para unos la luz es claridad, a los otros les descubre sus mentiras y corrupción. Es cierto, Dios es amor, pero también se puede odiar el amor cuando nos exige salir de nosotros mismos. El amor no es una romántica sensación de placer, el amor duele cuando es entrega, el amor duele cuando es fiel y llega a los extremos. La palabra final la dirige Simeón concretamente a María: “Y a ti, una espada te atravesará el alma”. La oposición contra el Hijo hiere también a la madre. Y afecta su corazón. La cruz de la contradicción, que se ha hecho radical, se convierte en Ella en una espada que le traspasa el alma.

Fiesta de la Candelaria no es sólo una bella tradición de tamales y candelas, sino la manifestación de Cristo como nuestra luz y la presentación clara de las exigencias para el discípulo. Quien sigue a Jesús debe dejarse iluminar en el fondo de su corazón y enfrentar la contradicción. Con María aprendamos el significado de la verdadera compasión, libre de sentimentalismo alguno. Ella “padeció-con” Jesús, nosotros ahora debemos acoger el dolor ajeno como sufrimiento propio. “Padecer-con” Jesús en nuestros hermanos. Candelaria, día de la presentación de la luz en medio de nosotros y nuestras vidas.