Mantener la esperanza en 2020, pide Diocesis de Irapuato

Mantener la esperanza en 2020, pide Diocesis de Irapuato

1 enero, 2020 Desactivado Por Redacción

Comenzamos el año 2020 en el nombre del Señor

Dios, guardián de su pueblo

P. Jesús Flores

Quiero compartir con ustedes un mensaje deseo de gracia y bendición para el año nuevo 2020, que estamos por iniciar, partiendo de la experiencia que vivió el pueblo de Israel podemos también nosotros mirar con serenidad y esperanza nuestra propia historia que nos toca vivir.

El pueblo de Israel vivió experiencias de catástrofes, de derrumbe, de colapsos, de todo tipo económicos, sociales, morales, religiosos; pero también en esas situaciones en las que el pueblo se metió a causa de sus pecados e infidelidades, vivió la experiencia del aliento y de la cercanía de Dios su Salvador una y otra vez lo volvía a rescatar y a poner en el camino del retorno, de la salvación.  Así nosotros los cristianos o no cristianos a todas las personas nos pueden también suceder que nos vemos abrumados en las noches de la oscuridad y entonces aquí esta nuestra gran esperanza: como los religiosos israelitas pudieron levantar los ojos hacia los montes y ellos expresaban ¿de dónde me vendrá el auxilio?, ¡el auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra!, respondían. Con esa confianza que Dios es el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, en este año 2020 que vamos a comenzar sigamos diciendo con profunda fe: “Padre Nuestro que estas en el cielo venga a nosotros tu Reino”.

El tiempo, en este caso un año, desde la perspectiva de fe bíblica y cristiana es el espacio donde se viven, donde se evocan los encuentros con Dios, que ofrece su Salvación “aquí y ahora” y se manifiesta siempre providente, salvador, un Dios que va caminando y nos va haciendo caminar hacia la cabal plenitud humana, hacia el cumplimiento de su designio de amor pleno.

La visión de la historia en perspectiva cristiana no es un “círculo”, sino una línea recta que apunta hacia una consumación final de plenitud. No estamos condenados al “eterno retorno de lo mismo”; a un caos “circular” que se repite y repite esta imagen circular de la historia es una versión del infierno. Nosotros creemos en el Dios del futuro en el Dios que está por venir, en el Dios que nos va haciendo caminar, como he dicho, hacia la cabal plenitud.

Con esta fe echamos una mirada agradecida, como sociedad e Iglesia, a lo vivido en este 2019: abracemos con gratitud todo lo vivido; bendigamos al Señor por todo lo que ha sido este año; reconciliémonos; estemos en paz con Dios, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, amén. Y con esta misma visión de fe damos los primeros pasos hacia las sorpresas del año que está por comenzar.

Concluye el 2019, un año trastornado por la violencia, los homicidios y una multitud de agresiones contra la vida humana, contra la justicia, contra la paz, contra la armonía que nos cesan en todo el país, especialmente nuestro querido estado de Guanajuato.

En este contexto, en este panorama la Iglesia celebra, hace memoria de Jesucristo de su muerte y de su resurrección para permanecer en sintonía con Él, con la firme esperanza de que el bien y el amor triunfarán sobre la noche del caos y del terror que a veces nos toca vivir.

Año tras año la Iglesia, pueblo de Dios en marcha, pueblo de Dios peregrino, celebra esta novedad continua y progresiva de las sorpresas de Dios en nuestra historia que hacen esta historia -tan accidentada- historia divina, historia de salvación.

Hermanos, con estas palabras de esperanza, “levantemos los ojos hacia los montes”, es decir, caminemos hacia nuestra meta con renovada esperanza, tengamos la firme confianza, que Dios guarda y protege siempre a su pueblo.

Los invitó a concluir esta breve reflexión rezando el salmo 120, que los Israelitas rezaban y cantaban cuando subían a Jerusalén, precisamente sintiendo esta atención solícita de Dios hacia ellos.

1Levanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

2El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

3No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

4no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

5El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha;

6de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.

7El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

8el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.

Gloria al Padre Gloria al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos santos Amén.

¡Feliz Año Nuevo 2020!