La Opinión de Juan Miguel Alcántara Soria. 24 de noviembre de 2019

La Opinión de Juan Miguel Alcántara Soria. 24 de noviembre de 2019

24 noviembre, 2019 Desactivado Por Redacción

DESAPARECER SEGURO POPULAR, DUELE

  Juan Miguel Alcántara Soria

Días de dolor evitable -el que nos causamos unos a otros, no el de la naturaleza-. La semana pasada mayoría de senadores de Morena (y antes de diputados) aprobó reformas a la Ley General de Salud y Ley de los Institutos Nacionales de Salud por las que crean el Instituto de Salud para el Bienestar (¿habría para el malestar?), el INSABI, propuestas por el presidente López, y sin diagnóstico ni una propuesta sustentable, desaparecen el Seguro Popular que llegó a proteger a más de 53 millones de mexicanos afiliados los últimos tres sexenios -entre ellos los más pobres-, y el trabajo de más de 10 mil empleados.

El Seguro Popular se financió con recursos que el gobierno federal aportaba según número de beneficiarios por entidad federativa; ahora se dejará a discreción del presidente la cantidad de dinero destinada a cada estado, lo que facilita se apoye a los gobiernos de su facción y se castigue a los de oposición. Opacidad propiciará corrupción. Se eliminó el Fondo de Protección para Gastos Catastróficos que funcionaba como caja de ahorro para financiar las enfermedades de alto costo y más complejas como el cáncer, hepatitis, cuidados intensivos neonatales, etc., y que permitía exentar del pago a los beneficiarios, particularmente los más pobres. Eliminaron también el Catálogo de Servicios Específicos con la pretensión de que ahora todo será gratuito para todos, ya que cualquier persona podrá afiliarse, ricos y pobres; anteriormente se hacía estudio socioeconómico para que el servicio fuera gratuito solo para los más pobres, lo que permitía balancear las finanzas del sistema; esto desparece y provocará  más desbalances, desabastos, desprotección, dolor evitable.

Se cumplirá un año de deterioro en atención a esos afiliados del Seguro Popular. También a afiliados a otros sistemas. Casos cercanos verificados: La clínica hospital del ISSTE de Irapuato dejó este año de cubrir a médicos sueldos más de cuatro meses lo que ha provocado que varios dejen de asistir; tampoco hay diversos medicamentos ni otros insumos indispensables. En la clínica del IMSS local casi todo el año pancartas de usuarios que reclamaron tiempos de espera excesivos, insuficiencia de medicinas y camas para pacientes y para familiar  -debe dormir en el suelo-. Los medios han difundido casos de miles de niños con cáncer, diabetes o de cuidados intensivos sin medicamentos ni atención en distintos puntos del país.

Se pretende que los servicios de salud y medicamentos sean gratuitos para 75 millones 700 mil mexicanos, lo cual requeriría $ 792 mil 629 millones de pesos, pero para el presupuesto del próximo año se tomarán apenas $ 40 mil millones del Sistema de Protección  Social de Salud: menos del 5 % del recurso financiero necesario disponible. Este modelo es muy similar al venezolano, también centralizado. En cambio el Seguro Popular implicaba la coordinación entre las distintas autoridades de salud, federales y locales, con demostrados resultados exitosos, según CONEVAL: pasamos en 2008 de 42.8 millones de mexicanos carentes de acceso a servicios de salud, a 19.1 millones en 2016; el porcentaje de hogares en pobreza extrema sin financiamiento de enfermedades crónicas graves disminuyó del 5.2 % en 2004, al 2% en 2016. Sin duda faltaba mucho por hacer o mejorar, pero el Seguro Popular iba en la dirección correcta. La política es el arte del bien común posible (y de evitar males) a partir de lo real, del aquí y ahora –incrementalismo, realismo crítico-.

El Seguro Popular surgió con una visión de salud pública de encuentro entre individuo y  sociedad, técnica y política, pensamiento y acción. Los sistemas de salud son el principal punto de contacto ciudadano con los beneficios de la ciencia: la población no es solo beneficiaria es también consumidora, financiadora y coproductora de los sistemas de salud que tienen tres objetivos: elevar el nivel de la salud, del trato digno, y mejorar la distribución con equidad. Exigen rectoría estratégica, contribución solidaria, compra efectiva, prestación con calidad, generación de recursos equilibrada, entre otros. Viene retroceso por visión facciosa, clientelar, electorera: más dolor evitable.