La Opinión de Juan Miguel Alcántara Soria. 14 de noviembre de 2019

La Opinión de Juan Miguel Alcántara Soria. 14 de noviembre de 2019

14 noviembre, 2019 Desactivado Por Redacción

¿HAY SEÑALES DE PELIGRO PARA LA DEMOCRACIA MEXICANA?

                                             Juan Miguel Alcántara Soria.    

A la CNDH, secuestrada.

A semanas de primer año de gobernar López Obrador (meses antes abdicó Peña),  termino de leer libro “¿Cómo Mueren las Democracias?”, de S. Levitsky y D. Ziblatt (Ariel,2018), quienes se preguntan: ¿Está la democracia estadounidense en peligro? A partir de ver a políticos decir y hacer cosas sin precedentes en Estados Unidos, precursoras de crisis democráticas en otros lugares, se asustan:  políticos actuales tratan a sus adversarios como enemigos, intimidan a prensa libre, amenazan con impugnar resultados electorales; intentan debilitar tribunales, servicios de inteligencia  y otros órganos autónomos. Y en 2016, un hombre con escaso compromiso con normas constitucionales y de tendencias autoritarias evidentes, Trump, fue elegido presidente.

Analizan muerte inmediata y evidente de democracias a manos de militares y golpes de Estado (como los que invoca López Obrador) -Chile, Argentina, Brasil, República Dominicana, Grecia, Guatemala, Perú, Uruguay- durante la Guerra Fría, y recientes -Egipto, Tailandia-. Y encuentran otra manera más sutil de hacer quebrar una democracia, “un modo menos dramático pero igual de destructivo. Las democracias pueden fracasar a manos no ya de generales, sino de lideres electos, que subvierten el proceso mismo que los condujo al poder… más a menudo, las democracias se erosionan lentamente, apenas apreciable”. Y así constatan casos de Hitler, Mussolini y Perón, y más recientes de Hugo Chávez en Venezuela, Ortega en Nicaragua, Fujimori y Humala en Perú, Putin en Rusia, Berlusconi en Italia, y Hungría, Polonia, Filipinas. “En la actualidad, el retroceso democrático empieza en las urnas”. “Los autócratas electos mantienen una apariencia de democracia, a la que van destripando hasta despojarla de contenido”. La población no cae inmediatamente en la cuenta; no suenan las alarmas.

¿Cuáles son las señales? A partir del libro de Juan Linz (“La Quiebra de las Democracias”, 1978) conciben un conjunto de 4 señales de advertencia para identificar un político antidemocrático: 1) rechaza, ya sea de palabra o acción, las reglas democráticas del juego: sugiere una constitución moral superior, deslegitima elecciones legítimas, reforma constitución para consolidar poder personal o partidario; 2) niega legitimidad de sus oponentes descritos como enemigos; 3) tolera la violencia, alienta linchamiento de adversarios, aun verbal;  o 4) expresa intolerancia ante críticas y predisposición a utilizar poder (incluyendo monopolio tributario) para castigar o restringir libertades de opositores, incluidos de medios de comunicación. “Un político que cumpla siquiera uno de estos criterios es causa de preocupación”.

Recuerdan que a Hamilton (de los padres fundadores de Estados Unidos) le preocupaba que presidencia por elección popular pudiera caer en manos de quienes aprovechan el miedo y la ignorancia: “… casi todos los hombres que han derrocado las libertades de repúblicas iniciaron como demagogos y acabaron como tiranos”. ¿Qué tipo de candidato suele dar positivo? Identificables antes de llegar al poder:  Trump dio positivo en las cuatro, dicen. Con frecuencia, los candidatos populistas antisistema tienden a negar legitimidad a los partidos existentes: Fujimori, Chávez, Evo Morales (perdió referéndum, luego quiso reelegirse mediante fraude, hoy asilado), Rafael Correa. Empiezan con meras palabras. Los demagogos atacan a sus críticos con términos severos, tratándolos como enemigos, y crean así un clima de hostilidad y desconfianza mutua. Las democracias exigen diálogo y compromiso. Los reveses son inevitables y las victorias temporales. Los dictadores tienen poca paciencia para la democracia en el día a día.

Hay que defender la Constitución mediante normas democráticas escritas y no escritas. No escritas: la tolerancia mutua -aceptarse como adversarios legítimos-, y la contención –necesidad de autocontrol al ejercer poder-, para evitar estigmatización, mentira, estafa y  luchas partidistas a muerte que destruyen democracias: polarización extrema despedaza normas democráticas. Donde ejecutivo y mayoría legislativa son del mismo partido, el riesgo no es la confrontación, sino la abdicación que conduce a una “presidencia imperial”. “Pensemos la democracia como un juego al que todos queremos seguir jugando indefinidamente”. ¿Ve señales de peligro? Yo sí: CNDH, la última.