Guanajuatense vio en un video que asesinaron a su hijo; ante el desinterés oficial, ahora lo busca en Sonora

Guanajuatense vio en un video que asesinaron a su hijo; ante el desinterés oficial, ahora lo busca en Sonora

30 septiembre, 2019 Desactivado Por Redacción

Texto y fotos: Tercero Díaz/Pie de Página/San Luis Río Colorado, Sonora. “¡Esos perros hasta por 50 pesos andan matando!”, dice una mujer solidaria en referencia a los sicarios de esta región, mientras nos transportamos en la camioneta de Ana López, madre de Marco Antonio Durán, un joven de 29 años desaparecido desde el 14 de agosto.

La búsqueda de Marco Antonio es la segunda realizada por la sociedad civil en la localidad después del caso de feminicidio infantil de Itzel Nohemí, en mayo pasado.

Ambos, madre e hijo, son originarios del estado de Guanajuato.

Ana recuperó la esperanza de tener pistas sobre el paradero del joven cuando se viralizó en redes un video de una ejecución con un alto grado de violencia psicológica y física.

La víctima era su hijo. Los victimarios, tres sicarios muy jóvenes que algunas personas de la localidad aseguran eran miembros de la pandilla más antigua y grande de San Luis, los Wonder Boys Klica (WBK).
En el desierto

Pero aquí en el desierto, las familias no buscan por miedo a los criminales.

Esta búsqueda en las periferias desérticas de la región se realizó del 23 al 26 de septiembre.

Ella tenía días sin verlo, ya que ella radicaba en Estados Unidos.

Participaron varios colectivos: Madres Buscadoras de Hermosillo, Armadillos de Búsqueda y Rescate, Red Retoño, Colectivo Reco y Los Otros Buscadores, además de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Elementos de la Secretaría de Defensa Nacional nos brindaron seguridad algunos días.

“Tenía una inquietud muy grande en mi corazón porque no me contestaba el teléfono, le marqué muchas veces y duré como dos, tres días y no me contestaba. Le hablé a mi prima y le dije que tenía mucho pendiente de él que si por favor iba a visitarlo, me dijo ‘no te apures, mañana voy a buscarlo’.

“El jueves fue a buscarlo mi prima, y fue cuando encontró la casa vacía, los perros sueltos, el portón abierto, se llevaron todo, todo. Le perdimos la pista, toda la gente dijo que no se supo de él desde el miércoles 14 de agosto. En la noche todavía lo miraron, fue el último día”, relata Ana.

Por caminos de terracería, en zonas desérticas, Ana enciende cigarro tras cigarro, habla pero no dice nada, responde pero de otras cosas. Se nota desesperada, inquieta. Avanzamos hacia una dirección y luego otra. No hay precisión, las 0búsquedas en ocasiones son así.

Sin ayuda

Aquí está parada Ana, a mes y medio de no localizar a su hijo Marco Antonio, quien había sido deportado de Estados Unidos y tenía un año tres meses viviendo en San Luis. Amaba a los animales, tenía un pitbull y era muy ecléctico en sus gustos musicales.

“Yo esperaba que resolvieran el caso (las autoridades) que me apoyaran con alguna investigación, mientras yo esperaba cuando pensaba que estaba vivo.

“Nunca tuve ayuda. Nunca tuve ayuda de ninguna autoridad, lo único que levantaron fue el acta de denuncia. Después sale lo del video y voy y les digo y dicen que no saben si es mi hijo, les dije que sí era.

“Desde que empecé a buscar hasta ahorita, ellos me prometieron que me iban ayudar que me iban apoyar, en realidad con lo único que me han apoyado es, por ejemplo, cuando hemos organizado búsquedas, pero los puntos de búsquedas yo los he obtenido, porque ellos no han hecho absolutamente nada de investigación.

“A esta fecha desde que inició no tienen una sola palabra que contestarme sobre la investigación”. comenta Ana mientras avanzamos desierto adentro.

Ejecutado

Las esperanzas de la madre de Marco de encontrarlo con vida se acabaron cuando se viralizó en redes un video de una ejecución con un alto grado de violencia psicológica y física.

La víctima era su hijo. Los victimarios, tres sicarios muy jóvenes que algunas personas de la localidad aseguran eran miembros de la pandilla más antigua y grande de San Luis, los Wonder Boys Klica (WBK).

Tres días después de la aparición del video, los mismos jóvenes se encontraron en una persecución y tiroteo donde la Policía Estatal de Sonora los abatió en la periferia de San Luis. Quedaron en un Jeep atascado en la arena del desierto.

A esos jóvenes, que calificó como “perros”, se refería la solidaria. Presas fáciles y carne cañón para los carteles de la droga. Víctimas y victimarios.

LO QUE VIVE UNA MADRE, TESTIMONIO, AQUÍ

Opinión Bajío publica con autorización expresa de soybarrio.com