La Educación Hoy, la Columna de Gabriel Espinoza. 28 de junio de 2019

La Educación Hoy, la Columna de Gabriel Espinoza. 28 de junio de 2019

28 junio, 2019 Desactivado Por Opinión Bajío

28 de junio de 2019

 “Buenos directores”

Hace ya algunos años, más o menos 18 años, siendo parte del equipo de Ing. Guillermo Moreno Q.E.P.D, nos aventuramos a trabajar los primeros talleres de manejo de indicadores para directores, bien recuerdo que eran con secundarias generales encabezadas por el maestro Ildefonso Solorio.

En aquellos años, si bien ya había directores trabajando modelos de calidad y que por supuesto, tenían un manejo importante de estos conceptos; debo comentarles que para el grueso de los directivos de escuela estos temas eran nuevos y más de alguno nos decía que eso no aplicaba para escuelas. Que eran ideas empresariales que nunca iban a adoptarse en las escuelas y menos en las escuelas públicas.

De los maestros que en aquel tiempo ya trabajaban modelos administrativos muy consolidados, estaban por ejemplo el maestro Santiago Arellano de la General 1, el maestro Martín Morales de la General 4 o la misma maestra Mireya Terrones del Jardín de Niños Gabilondo Soler, entre otros. Maestros como estos fueron quienes abrieron camino para el desarrollo de un nuevo modelo de directivos

En aquellos tiempos, dejen les cuento que aún se podía fumar en los edificios públicos: El Ing. Memo se sentaba en su escritorio y con su cigarro en la mano afirmaba que el buen desempeño de una escuela era producto o consecuencia de un buen estilo del director.

En esas andábamos cuando fuimos preparando programas de desarrollo de competencias para directores, de modo que pudiéramos ir incidiendo en la mejora de sus habilidades y competencias, partiendo de la misma hipótesis “Si tenemos buenos directores, tendremos buenas escuelas” era ir desarrollando en nuestros directores habilidades gerenciales.

Luego nos tomó la palabra la maestra Paty Báez y desarrollamos diplomados para directores, con valor curricular y con puntaje para escalafón. Bueno, era irnos atreviendo más y más en ese proceso de buscar que esas ideas dejaran de ser ajenas y más bien las pudieran ver los directores como herramientas para la mejora de su trabajo cotidiano.

Pero ustedes dirán por qué hablo de hace tantos años, por qué cito esas anécdotas.

Pues les quiero platicar que estuve en la ciudad de Abasolo, acompañando al sector 7 de primarias en el cierre del diplomado “Gestión Educativa Centrada en el Aprendizaje” y fue muy grato ver que todo el diplomado estaba enfocado a proveer de herramientas estratégicas a los directores de modo que puedan realizar de mejor manera su función.

De la mano de la maestra Carmen Origel, jefa de sector, los directores provenientes de Abasolo, Cuerámaro y Huanímaro se preparan en temas como liderazgo, comunicación, trabajo en equipo o análisis de información.

También me ha tocado saludar en estos días a las directoras del sector 17 de preescolar, lideradas por la maestra Laura Losoya, quienes no solo desarrollan este tipo de habilidades sino que se han sometido a un proceso de diagnóstico realizado por la Universidad Anáhuac, lo que les permitió saber cuáles competencias tienen sólidas y cuáles deben ser objeto de un proceso de desarrollo.

En estos casi 20 años que la vida me ha dejado ser parte del sistema educativo he podido corroborar que la cabeza de un equipo u organización es determinante en aspectos como el clima laboral, la comunicación, la toma de decisiones y por supuesto, en el logro de resultados.

Un buen salón de clase tiene un buen maestro, una buena escuela muy seguramente tiene un buen director, una buena zona escolar tendrá un buen supervisor, un buen sector necesariamente tiene un buen jefe de sector y en el caso de las familias aplica lo mismo, una buena familia, necesariamente tiene también unos buenos padres.

Estamos por cerrar nuevamente un ciclo escolar, este ciclo escolar 2018-2019, y sin duda debemos voltear a ver en un acto de evaluación ¿cómo nos fue? es un momento oportuno para quienes somos cabeza de un equipo de trabajo, revisar si se logró lo planeado, si se trabajó como se tenía previsto o si se ha logrado la satisfacción de todos los involucrados.

Sé que este equipo de directores y directoras del sector 7 de primarias y del sector 17 de preescolar, hoy tienen mejores armas para enfrentar el reto de dirigir una institución educativa, mejores armas para trabajar con sus maestros, mejores armas para trabajar con padres de familia, pero sobre todo, mejores armas para alinear todos los esfuerzos en bien de los niños y niñas que las familias dejan en la escuela con la esperanza de que se los entreguemos mejor de como los recibimos.

Estimados lectores: Luego platicamos en la oficina cómo el ser cabeza de un equipo nos lleva a vivir muchos momentos de soledad, hay temas que solo nosotros debemos resolver, hay casos y cosas que por su propia naturaleza es evidente que solo nosotros podemos “cargar” y para ello hay que estar preparados. El rol de un director es un rol a veces de soledad, pero también de muchas satisfacciones.

Es también oportuno este cierre de ciclo escolar reconocer a nuestros buenos directores, reconocer a todos los que hacen posible que nuestros niños y niñas sean beneficiados con una educación de calidad y como consecuencia, ser una región con buenos resultados educativos.

Hoy más que nunca podemos afirmar que una buena escuela siempre tiene un buen director.

Nos vemos en la siguiente entrega.