La Educación Hoy, la columna de Gabriel Espinoza

La Educación Hoy, la columna de Gabriel Espinoza

31 diciembre, 2018 Desactivado Por Opinión Bajío

La educación hoy

Gabriel Espinoza Muñoz

“Los hijos en casa”

Hoy tenemos a nuestros hijos en casa, gozando de un periodo vacacional, situación que podemos celebrar o lamentar, según sea el caso.

Sin duda, es una oportunidad de oro para fortalecer el vínculo con nuestros hijos, saber más de ellos y ayudarles en su desarrollo.

Hace días escuchaba hablar del rol pastoral de los padres y aunque el término pareciera que tiene una connotación religiosa, es más bien en función del liderazgo de los padres en la relación con los hijos y me hizo mucho sentido por lo que podemos hacer como padres en casa durante este periodo vacacional.

Un padre, en la relación con los hijos, se asume como autoridad, como un guía, pero eso no se da de manera automática, hay que trabajarlo, hay que construir ese rol poco a poco.

Tener a nuestros hijos en casa durante el periodo vacacional nos permite ver alternativas de cercanía y de trabajo con nuestros hijos.

Tomaré algunas preguntas guía que sé, te pueden ser de utilidad en este proceso de fortalecer la cercanía con tu hijo o tus hijos.

1. ¿Conozco a mi hijo? El padre conoce a sus hijos. Esta es una excelente oportunidad para preguntarnos qué tanto conocemos a nuestros hijos, pues podemos estar bajo un mismo techo y ser perfectos desconocidos. Saber qué le gusta a nuestro hijo, qué le motiva o qué le disgusta es un pequeño test que te permitirá ver por dónde iniciar este proceso. Conocer a cada uno de nuestros hijos es tal vez el primer gran reto que tenemos que asumir y por tanto, el punto de arranque para una buena convivencia. Un buen padre conoce a cada uno de sus hijos, conoce su voz y la sabe escuchar.

2. ¿Soy ejemplo para mis hijos? La pregunta en realidad debe ser una afirmación, nosotros somos ejemplo para nuestros hijos lo queramos o no, pues ellos ven lo que hacemos, y tener la posibilidad de estar más tiempo cerca de nuestros hijos nos abre una inmensa oportunidad de modelar ante nuestros hijos. Cuida lo que haces porque tu hijo seguirá tus pasos y en su caso, tu testimonio o tu forma de vida te da o te quita autoridad moral en la conducción de tu familia. Si ayudas a quien te necesita, si saludas y das las gracias, si eres amable con los demás o por el contrario, si peleas y criticas, si tiras la basura desde el carro, o tomas hasta perder la compostura; todo eso ellos lo ven y esos serán los pasos que sigan.

3. ¿Mi hijo me ve como autoridad? En otras entregas he hablado de la crisis de autoridad por las que pasan instituciones que históricamente han marcado la conducta de las personas en la convivencia diaria y es oportuno que te preguntes si tus hijos te ven como autoridad pero más importante es si tú te asumes en ese rol frente a tus hijos. Puedes platicar con ellos, puedes poner a su disposición tus experiencias, tus consejos e incluso tus recomendaciones. Puedes retomar reglas de familia y construir sobre ellas si ves que eso hace falta en tus hijos.

4. ¿Realmente quiero a mi hijo? El buen padre da su vida por los hijos reza el dicho. Es unánime la respuesta en sentido afirmativo, pues no se puede concebir a un padre o una madre que no quiera a sus hijos o que no quiera lo mejor para ellos. Pero esta pregunta es por demás provocativa, pues amar no es “dar todo por” sino saber dar lo necesario. Lo necesario de ayuda, lo necesario de bienes materiales, lo necesario en diálogo, lo necesario en comprensión, lo necesario hasta en atención. Si avanzamos en las tres primeras preguntas, esta será más fácil de atender pues si conocemos a nuestros hijos, si somos para ellos un buen ejemplo y nos ven como una figura de autoridad, podremos tomar las mejores decisiones en bien de ellos y de su futuro.

Usted, querido lector podrá estarse preguntando por qué en una columna que se denomina “La educación hoy” no hablo como tal de la educación, sino más bien de la convivencia en familia. Hoy los padres de familia tienen a nuestros alumnos, sus hijos, en casa, hoy tienen la oportunidad pero también la responsabilidad de hacer esa parte que se puede fortalecer desde casa, esa parte de la formación de los hijos que nos ayuda como sistema educativo, y que al final del día termina siendo determinante en la buena formación de los hijos.

Me disculpo si le causo alguna decepción por mi concepción, pero soy un convencido de que la educación tiene dos grandes soportes: lo que sucede en la escuela, pero igual de importante es lo que sucede en la casa. El maestro hace su mejor esfuerzo en las aulas y necesitamos a los padres haciendo su mayor esfuerzo en el hogar.

Hoy más que nunca tenemos ejemplos palpables de cómo esa alianza rinde frutos, para muestra lo que acabamos de vivir con los jovencitos de la Técnica 29 de Laguna Larga de Cortés en Pénjamo, segundo lugar mundial de robótica y de los cuales les platicaré en otra entrega.

Vemos el 2019 asomándose a la puerta, una combinación de emociones nos embarga y seguramente más de uno nos estamos preguntando cómo nos irá.

Seguro estoy que a nuestros hijos les irá mejor si fortalecemos la alianza entre la escuela y la familia, y si nuestros hijos nos ven cercanos, como un buen ejemplo de vida a quien seguir.

Aprovecho para reconocer el trabajo que han realizado durante 2018 nuestros maestros y maestras, esperando estén disfrutando este muy merecido receso.

Y como acostumbro decir cada que inicia un periodo vacacional: “Les encargamos a sus hijos, nuestros alumnos, esperando que regresen mejor de como los recibieron”

Feliz 2019 y nos vemos en la siguiente entrega.